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Nuestros primeros traumas

A veces cuando doy Reiki a un adulto, haciendo las técnicas para trabajar con el pasado, puedo observar los diferentes traumas. En la niñez, adolescencia, madurez y lo más bonito de todo en la etapa fetal.

Es sorprendente cuando preguntas qué pasó en la concepción porque notas "movida" y te contesta mi madre se quedó embarazada sin estar casada. Prosigo y luego le pregunto: el embarazo está bien pero a los seis meses hay otra vez mucho movimiento. Y me contesta que fue cuando sus padres se casaron.

En otro caso le pregunté a otra persona, que qué le había pasado de uno a cuatro años en la cadera. Y me contestó: nací con la cadera abierta y estuve usando en esa época un aparato ortopédico.

En una sesión de práctica le pregunté a otro: ¿qué pasó en el octavo mes de embarazo? Me contestó que el embarazo estaba todo bien pero en ese mes murió muy joven una hermana de mi madre.

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Y así puedo seguir dando ejemplos de como en nuestro cuerpo queda todo grabado desde el día cero en el que comenzamos nuestra vida en la barriga de nuestra madre. Pues unas manos sensibles y expertas pueden localizar esos pequeños traumas y trabajar en ellos.

Una vez que nuestra madre quedó embarazada. La primera cuestión que se plantea es si somos un bebé deseado o no. Deseado por ambos progenitores, solo por uno de ellos o por ninguno de los dos.

(Hemos podido venir en un mal momento porque nuestra madre era adolescente o nuestros padres no estaban casados o rompemos unos estudios o una carrera profesional o la situación económica es mala o no les gustan los niños o somos producto de una infidelidad o cualquier otro motivo,...)

De su inmadurez y falta de responsabilidad va a depender que nos lo echen en cara el resto de sus vidas. Y de nuestra madurez va a depender que esto nos influya o no nos influya en absoluto.

No tiene sentido que nos echen la culpa de su desgraciada vida, cuando nosotros somos la consecuencia de sus actos. Los responsables de sus actos son siempre ellos.

Los niños son siempre inocentes y les guste más o les guste menos, el caso es que estamos aquí.

Durante el embarazo el feto seguirá impregnándose de todas las emociones y situaciones de estrés de la madre. Estas cargas dependerán de la situación familiar que se viva en esos nueve meses.

Una vez que nacemos otra cuestión que se puede plantear es si querían nuestros padres que fuéramos niño o niña. Aunque se diga que da igual mientras venga bien, siempre hay una preferencia. Esta preferencia se ve claramente en el nombre que nos han puesto. ¿Tenemos un nombre que es de nuestro sexo?

Cuando conocí un chico que se llama Mario, le dije:

•  Eres el segundo de dos hermanos, tu hermano mayor es varón.

•  ¿Cómo lo sabes?, me dijo él.

•  Te han puesto de nombre "María", esperaban que fueras niña.

También tenemos el caso opuesto:

Mujer que nace la segunda de dos niñas, le ponen Josefa, el padre se llama José y el abuelo paterno que acababa de fallecer también era José.

Cuando se tienen dos hijos se suele desear tener una pareja niño-niña.

¿A qué grupo pertenece tu nombre?

Nombres de varón: Juan, Manuel, Jose, Andrés, Francisco,...

Nombres de varón de preferencia niña: Corresponde a nombres de mujeres adaptados a varones como Mario, Consuelo, Carmelo,... y los compuestos con nombre de mujer: Jose María, Fernando del Carmen, Juan María,...

Nombres de mujer: Ana, Beatriz, Raquel, Alicia,...

Nombres de mujer de preferencia varón: Corresponde a nombres de varón adaptados a la mujer como Francisca, Manuela, Josefa, Antonia, Rafaela,... y los compuestos con nombre de varón: María José, María Jesús,...

Así que nada más comenzar nuestra existencia podemos ser no deseados y una vez nacidos podemos ser rechazados por nuestro sexo. ¡Vaya, comenzamos bien! Al menos no hemos sido abortados.

El como nos pueda afectar esto ya depende de nuestra personalidad y la persistencia en cargarnos con unas culpas que no nos pertenecen.

Nuestro embarazo pudo ser mejor o peor (traumas físicos, psíquicos, emocionales, químicos,...). Y nuestros padres podrán seguir luego cargándonos con sus preferencias sin pararse a conocernos.

Quizás les hubiera gustado que en lugar de morena hubiera sido rubia.

Quizás les hubiera gustado que tocásemos un instrumento musical en lugar de gustarnos pintar.

Quizás les hubiera gustado que hubiéramos hecho tal deporte.

Quizás les gustaría que continuásemos con la profesión familiar en lugar de seguir nuestra propia vocación...

Quizás nunca se hayan planteado nuestros padres quienes somos.

Quizás siempre nos hayan dicho que siempre estamos en contra de ellos porque no estamos de acuerdo en nada de lo que nos proponen. Pero nuestra lucha siempre es la misma: ser nosotros mismos y seguir siendo nosotros mismos.

Nosotros somos su gran lección, una lección de escucha, de respeto, de responsabilidad y sobre todo de aceptación de la realidad. De aceptar lo que es. Educando en rectitud y de forma armoniosa y equilibrada.

Para equilibrar situaciones familiares recomiendo a parte del Reiki, las Constelaciones Familiares.

© Reiki Jaén 2013

 

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